Indignante, molesto, desvergonzado. Con esas palabras se podría describir el
espectáculo que la
Presidencia montó para
lucrar en términos de imagen con la ayuda a los damnificados por las lluvias en el País.
El viernes pasado, el
Presidente Vicente Fox estuvo en
Chiapas para verificar la ayuda a los afectados por el paso del
huracán "Stan". Desde allí, el Mandatario emitió un mensaje televisado a la Nación que
dejó totalmente en claro lo que ya se podía suponer: que la participación del Mandatario pretende (tal vez además de cumplir la obligación del Estado de ayudar a la población) sacar provecho del asunto en
términos políticos y de popularidad.
Allí estaba la imagen, claramente
montada para las cámaras, en que el
Presidente Fox, vestido con chamarra y gorra, participaba en una hilera de soldados pasando de mano en mano
bolsas de supuestos víveres para los damnificados. El Presidente era el primero en la fila que daba a un avión militar, pero no era el único. Allí estaba también por supuesto, la infaltable
Marta Sahagún, esposa del Presidente, maquillada y arreglada cargando víveres. También se veía al Gobernador de Chiapas, Pablo Salazar.
Por si el montaje no fuera
obvio, en otra escena, ya dando el mensaje a la Nación, el Presidente aparecía
hablando hacia la cámara detrás de la fila en donde participaba su esposa con los soldados. Por supuesto, las bolsas de supuestos víveres eran muy pequeñas. Cuando los noticiarios pasaban imágenes similares donde sólo eran militares los que hacían la labor, los
paquetes de víveres se apreciaban notablemente más grandes y pesados que los que aparecieron en el spot donde el Presidente
elogiaba las labores de ayuda de su Gobierno.
Pero el Presidente
no es el único en aparentemente tratar de obtener
ganancia política del desastre. Otro que parece estar muy
interesado en salir ante los medios sin preocuparse por la precisión de los datos que difunde es el Gobernador de Veracruz,
Fidel Herrera.
Uno no se explica cómo puede un Gobierno
comunicar cifras tan diferentes como 2 mil, 8 mil y 22 mil albergues y a la vez afirmar que todas son
correctas y oficiales. Eso es justamente lo que pasó el día que pegó el huracán en Veracruz: el gobierno estatal informó que tenía 2 mil albergues habilitados; horas más tarde el Gobernador dijo que eran 22 mil y al otro día se dijo que eran 8 mil.
Y es que tal parece que
el Gobernador y sus funcionarios entraron en un juego de "inflar" cifras sin preocuparse por la precisión de ellas, tal vez con el objeto de
aparecer más en los medios o de obtener más recursos federales para ayuda.
Otro ejemplo fue cuando por un día por la mañana el gobierno estatal estimó que los afectados en el estado eran más de
1 millón 200 mil, y por la parte, el encargado de protección civil con la mayor ligereza decía aun diario que tal vez eran
2 millones ¡nada menos que 800 mil personas más!
Por supuesto que estoy consciente en casos
tan lamentables como el desastre que vivieron varios estados del País por las lluvias, es difícil tener
información precisa que además va
cambiando rápidamente conforme pasan las horas o se da noticia de más daños, sin embargo, en el caso de Veracruz, parece ser más bien
falta de coordinación, y un desdén por la importancia de ésta y la información puntual y verificada.
Si no es así, uno no se explica, cómo la misma oficina de
Protección Civil de la entidad reconociera a un servidor que no tenía idea de porqué el
Gobernador decía a la prensa datos tan distintos a los que ellos tenían pero con tal de no contradecir a su Jefe aclaraba que
ambos eran correctos.
Tal parece que al desastre natural que ha
afectado a miles de hermanos de nuestro País (a quienes, por cierto, exhortar a
ayudar) se une
el desastre (ya también muy natural) de los políticos mexicanos.